jueves, 19 de marzo de 2020

Extrañando

A cuanto tiempo se va la tristeza?

Extraño esa sensación de alegría, de positivismo loco que te contagia el estar feliz. Hace mucho tiempo no lo siento.

Lo volveré a sentir alguna vez?

Agradecí mucho a Dios esos días en los que me sentía feliz. En los que sentía que nada me faltaba. A pesar de que me faltaba mucho, sentía que lo tenía todo. Quisiera pensar en estos momentos en mi absoluta soledad que no me convenía todo eso, y que, por mucho que agradecí por algo, Dios me lo quito de al frente... o de al lado. Quiero pensar eso para no llorar, para poder dormir de nuevo.

Han pasado casi 10 meses de ese duro golpe. Sigo recordando cosas, teniendo flashbacks de momentos. Contigo. La persona que más feliz me ha hecho, pero la que más infeliz también.

Es increíble que una misma persona sea capaz de hacer magia o generar un caos. Siento caos en mi interior, pero también estoy exhausta.

Quiero verte aparte, como un regalo. Me enseñaste a hacer muchas cosas. Pero la más valiosa ha sido y será el enseñarme que lo que merezco nunca lo he tenido... no sé si lo tendré, no sé si llegará. Pero de algo estoy segura, no me diste lo que merecía. No me diste los te amo que necesité. Los abrazos que rogué. El apoyo que imploré. Solo tuve sentimientos vacíos, egoísmo, inestabilidad e interés. Y lo tuve para aprender. Para aprender a saber que era lo que realmente necesitaba para mi.

No miento que a pesar de ser todas esas cosas que no merezco te extraño. Y por eso debo sanar. No está bien querer algo que no es lo que mereces. No está bien querer al que te hizo tanto daño y no le importó.

Eliminar hasta tu último rastro duele... pero es necesario.

Me pregunto si ese día en el que vuelva a sentirme feliz será el mismo día en el que logre perdonar todo lo que me hiciste. Cada lágrima, cada ataque, cada sentimiento, cada angustia, cada desesperacion, soledad, miedo y ahogo que me hiciste sentir.

Si es así, veo lejos el día. Menos si nunca te arrepentiste por todo lo que hiciste.

Es ilógico extrañarte. Es lógico extrañar lo feliz que era.

Felicidad... llega otra vez, o, si no eras eso que sentí llega por primera vez.

Yoxs.

martes, 22 de octubre de 2019

Capítulo 1

Donde estás felicidad?

Capítulo I
Nacer llorando, vivir soñando

Cuando pequeña recuerdo que quería crecer, hacer cosas de adulto. Maquillarme, ponerme tacones altos, tener novio, tener auto y trabajo.
Resulta que crecí extrañando las cosas que tenía cuando pequeña.

Hoy en mi mesa de noche hay antidepresivos, ansioliticos y pastillas para dormir.  A consecuencia de las malas decisiones que he tomado. Sufro de ataques de pánico. No hay dia desde hace 5 meses que no llore.

Hace más de un año emigré, con dos maletas que me habían tomado más de un mes armarlas; y también con una persona; que realmente desde un principio lo vi como un compañero de vida. Lo dejé todo en mi país porque el me motivó, me inspiró, me animo.

Era capaz de saltar un puente por verlo o hacerlo feliz.

La primera noche acá fue fría. Entre los dos nos dimos calor. Yo lloré, pensando que había dejado un mundo de comodidades y realmente donde estábamos no era el gran palacio. Pero ahí estábamos, intentando ser un equipo.

Cuando uno se desanimaba el otro estaba ahí... alentando al otro. Cuando uno tenía un pensamiento negativo, ahí estaba el otro, regañándolo; y entre los dos aprendimos a ser el motor del otro.

Empezaron a mejorar las cosas. Llegaron los empleos, nos mudamos, llegó mi mascota, pero llegaron los sentimientos de soledad y la desconfianza.

Era más el tiempo de el trabajando que en casa. Empecé a sentirme muy sola. El no confiaba en mi. Me revisaba el teléfono. Llegaron más peleas. Pero aún así yo seguía intentando, remándola para que el se sintiera bien. Cocinaba lo que quería, lo llenaba de mimos, lo abrazaba fuertemente. El estaba cada día más distante.

Pude darme cuenta que le escribía a una mujer. Nunca supe quien fue.

Yo soñaba con hacer un equipo con el. Que fuésemos felices los dos. Que el se tomara en serio la relación. Que me diera prioridad. Que me viera como su familia.

Creo que si esa persona me pedía casarse conmigo me moriría de un infarto. Creo que inconscientemente sabía que eso no pasaría.

Me fue claro: no creo en el matrimonio y mucho menos quiero tener hijos.

Aún así seguí, con la esperanza de que con el tiempo el cambiara de opinión.

Vaya ejemplo de que la esperanza es lo último que se pierde!!!

Habían días que sentía que me quería, pero habían días que sentía que me odiaba, que se sentía cansado de mi. Yo buscaba de todas las maneras posibles agradarle, aun cuando tenía que hacer cosas que no me gustaban o incluso mejorar las que ya hacía. Recibía críticas una y otra vez.

Me di cuenta que tenía yo más defectos de los que yo misma me había visto: caminaba lento, era retraída, desordenada, no sabía doblar bien la ropa, no sabía ahorrar, peleaba mucho, era muy llorona, y un montón más.

Que me mantenía ahí? No solo la Esperanza. Sino los sueños

Mi felicidad era con él?